La verdadera causa de los incendios
La gran narrativa del calor: Datos térmicos, infografía del miedo y la verdadera causa de los incendios
Cada verano la conversación pública parece reiniciar su memoria climática. En cuanto el termómetro alcanza los 35 °C o 36 °C en el centro de la Península en pleno mes de julio, se suceden los titulares alarmistas y las declaraciones sobre veranos “nunca antes vistos”. Sin embargo, el análisis riguroso de la serie histórica meteorológica y de los datos de incendios forestales muestra una realidad sensiblemente distinta a la construcción narrativa predominante.

1. Las temperaturas de julio en perspectiva (2007–2026)
Para evaluar si un verano es anómalo, la referencia oficial estándar de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) fija la temperatura media normal de julio en la estación Madrid-Retiro en 25,6 °C (período 1991–2020) y la media de las máximas en 33,5 °C.
El seguimiento de los últimos 20 años refleja que la percepción de un 2026 “asfixiante” responde más a un sesgo de contraste que a una realidad estadística desorbitada. Veníamos de cuatro veranos consecutivos extraordinariamente cálidos (2022–2025); respecto a esa década reciente, julio de 2026 ha sido uno de los más benévolos de los últimos años.

Evolución de las temperaturas medias y máximas en Madrid (Julio)
| Año | Temp. Media (°C) | Media Máximas (°C) | Máxima Absoluta (°C) | Carácter Climático |
| 2007 | 24,9 °C | 32,1 °C | 36,2 °C | Normal / Fresco |
| 2008 | 25,1 °C | 32,5 °C | 36,8 °C | Normal |
| 2012 | 26,2 °C | 33,8 °C | 38,0 °C | Cálido |
| 2015 | 28,2 °C | 36,1 °C | 39,6 °C | Extremadamente cálido |
| 2018 | 25,8 °C | 33,2 °C | 37,1 °C | Normal / Cálido |
| 2022 | 28,6 °C | 36,5 °C | 40,7 °C | Récord histórico |
| 2023 | 27,8 °C | 35,4 °C | 39,8 °C | Extremadamente cálido |
| 2024 | 27,0 °C | 34,5 °C | 38,5 °C | Muy cálido |
| 2025 | 27,1 °C | 34,7 °C | 38,8 °C | Muy cálido |
| 2026 (a 26 de julio) | ~26,3 °C | ~33,8 °C | 38,0 °C | Cálido moderado / En la media |
Llegar a 36 °C en la segunda quincena de julio en Castilla o Madrid no es un fenómeno inédito: es la canícula tradicional resumida en el refranero popular (“Nueve meses de invierno y tres de infierno”).
2. Infografía y termografía: Del contraste técnico al alarmismo visual
Uno de los factores que más ha alterado la percepción social del clima es el cambio en la representación gráfica de la información meteorológica.
En el ámbito de la termografía técnica, el ajuste de paletas cromáticas es un procedimiento habitual: variar el rango de color sirve para contrastar gradientes de temperatura e identificar con precisión fugas de calor o puntos críticos. El profesional comprende que el color es una representación relativa conditioned por la escala de la leyenda.
Sin embargo, al trasladar esta técnica al ámbito mediático sin la debida contextualización, la herramienta de análisis se transforma en manipulación de la percepción:
- Inversión de escalas perceptivas: Históricamente, las temperaturas estivales de 30 °C a 35 °C se representaban en tonos amarillos o naranjas. Actualmente, esas mismas cifras se pintan con rojos oscuros, granates o morados, colores que en la psicología del color señalan peligro inminente o emergencia.
- Sensacionalismo y desensibilización: Denominar “ola de calor” a cualquier jornada que alcanza los 36 °C —cuando el umbral técnico de la AEMET para esa condición en la capital supera los 38,8 °C— provoca una desensibilización por saturación. Cuando el mapa entero aparece en tonos de alarma continua, la población pierde la capacidad de distinguir un día veraniego común de un episodio atmosférico de riesgo real.
3. La prueba de los incendios: Clima vs. Gestión forestal
La narrativa oficial suele argumentar que el incremento en la virulencia de los incendios forestales es consecuencia directa y casi exclusiva del aumento de las temperaturas. Los datos comparativos entre 2015 y 2026 desmontan este enfoque simplista.

Comparativa: Julio de 2015 vs. Julio de 2026
- Julio de 2015: Con una ola de calor histórica y una temperatura media de 28,2 °C, el mes de julio cerró con unas 38.000 hectáreas calcinadas en toda España.
- Julio de 2026: Con un mes sensiblemente más fresco (~26,3 °C), los focos activos en la zona centro —principalmente Ávila, Guadalajara, Madrid y Toledo— han acumulado más de 100.000 hectáreas quemadas solo en estas semanas. El acumulado anual nacional ya supera las 150.000 hectáreas.
Balance de datos de incendios
| Parámetro | Julio 2015 | Julio 2026 |
| Temperatura media del mes (Madrid-Retiro) | 28,2 °C | ~26,3 °C |
| Superficie quemada en el mes de julio | ~38.000 ha | >100.000 ha |
| Gran foco destacado | Cinco Villas / Hellín | Ávila–Madrid–Toledo (~77.000 ha) + Guadalajara (~32.000 ha) |
Tabla completa de temperaturas medias vs temperaturas máximas en julio desde 2007
| Año | Media de las Máximas (°C) | Máxima Absoluta del Mes (°C) | Días > 38 °C | Carácter de las tardes |
| 2007 | 32,1 °C | 36,2 °C | 0 días | Suave / Llevadero |
| 2008 | 32,5 °C | 36,8 °C | 0 días | Suave |
| 2009 | 33,6 °C | 37,5 °C | 0 días | Normal |
| 2010 | 34,2 °C | 38,1 °C | 1 día | Cálido |
| 2011 | 32,0 °C | 35,9 °C | 0 días | Fresco |
| 2012 | 33,8 °C | 38,0 °C | 1 día | Normal / Cálido |
| 2013 | 33,7 °C | 37,2 °C | 0 días | Normal |
| 2014 | 32,4 °C | 36,1 °C | 0 días | Suave |
| 2015 | 36,1 °C | 39,6 °C | 9 días | Ola de calor persistente |
| 2016 | 34,1 °C | 38,2 °C | 2 días | Muy cálido |
| 2017 | 34,2 °C | 38,5 °C | 3 días | Muy cálido |
| 2018 | 33,2 °C | 37,1 °C | 0 días | Normal |
| 2019 | 34,8 °C | 39,0 °C | 4 días | Muy cálido |
| 2020 | 35,0 °C | 38,8 °C | 3 días | Muy cálido |
| 2021 | 33,9 °C | 38,2 °C | 1 día | Normal / Cálido |
| 2022 | 36,5 °C | 40,7 °C (Récord) | 12 días | Tardes extremas |
| 2023 | 35,4 °C | 39,8 °C | 6 días | Extremadamente cálido |
| 2024 | 34,5 °C | 38,5 °C | 2 días | Muy cálido |
| 2025 | 34,7 °C | 38,8 °C | 3 días | Muy cálido |
| 2026 (hasta hoy) | ~33,8 °C | 38,0 °C | 1 día | En la media histórica |
4. El verdadero origen del problema: La acumulación de biomasa
Si en un mes de julio con temperaturas más moderadas arde una cantidad de superficie significativamente mayor que en un julio de calor récord, la variable determinante no es el termómetro, sino la carga y continuidad del combustible vegetal en el monte.
Las causas estructurales de este escenario son conocidas por los profesionales e ingenieros de montes:
- Abandono del medio rural y del aprovechamiento tradicional: La desaparición paulatina de la ganadería extensiva (pastoreo), la reducción del uso de leña y la falta de limpieza periódica de los montes han convertido las masas forestales en polvorines continuos.
- Hiperregulación y trabas administrativas: Normativas de protección restrictivas que impiden o dificultan los desbroces, las purgas preventivas, la recogida de biomasa o el mantenimiento de cortafuegos tradicionales por parte de los vecinos y propietarios particulares.
- Falta de prevención invernal: La inversión pública se orienta prioritariamente hacia la extinción en verano —en la fase de emergencia visible— en lugar de hacia la gestión forestal, la silvicultura preventiva y el mosaico de usos del suelo durante los meses de invierno y primavera.
Atribuir la totalidad del problema de los grandes incendios al “cambio climático” o a las temperaturas estivales supone eludir la responsabilidad sobre la falta de gestión territorial. El calor puede actuar como un factor acelerador, pero la causa de que un fuego se transforme en un megaincendio incontrolable es el abandono del monte y la parálisis burocrática en la conservación activa del campo.

Última hora, el incendio de Vall d´Uix´o otro más a anotar
El incendio forestal declarado en la Vall d’Uixó mantiene desalojados numerosos municipios y núcleos urbanos de la provincia de Castellón. La emergencia ha provocado hasta el momento la evacuación de alrededor de 18.000 vecinos, mientras los habitantes de Betxí y la Vall d’Uixó permanecen confinados en sus viviendas. El fuego sigue fuera de control y ya ha calcinado más de 6.000 hectáreas.
La evacuación de los vecinos también impide que se luche que para que las llamas lleguen a las casas, quemándose sin control alguno y sin resistencia
