Blas de Lezo: El titán que salvó un Imperio y el héroe que España intentó olvidar
Por: Redacción InfoHispania
¿Quieres escucharlo?
Existe un nombre que debería resonar en cada escuela de España e Hispanoamérica con el mismo estruendo que las baterías de costa que defendieron Cartagena de Indias en 1741. Ese nombre es Blas de Lezo. Sin sus piernas, sin un ojo y sin un brazo, este marino vasco logró la mayor victoria naval de la historia de España, humillando a la mayor flota que Inglaterra jamás había echado al mar hasta la Segunda Guerra Mundial.
1. El forjado de un mito: El “Mediohombre”
Blas de Lezo no nació héroe, se hizo a base de pólvora y astucia. Su historial médico era el mapa de las guerras de España:
- A los 15 años: Perdió la pierna izquierda por una bala de cañón en la batalla de Vélez-Málaga. Se la amputaron sin anestesia; no emitió ni un gemido.
- En Tolón: Un impacto de metralla le reventó el ojo izquierdo.
- En el asedio de Barcelona: Un balazo le inutilizó el brazo derecho para siempre.
Cojo, tuerto y manco, Lezo era una reliquia humana, pero su mente estratégica seguía intacta. Inglaterra, que dominaba los mares, pensó que enfrentarse a él en el Caribe sería un trámite. Se equivocaron de forma legendaria.

2. Cartagena de Indias (1741): David contra Goliat
El almirante inglés Edward Vernon llegó a las costas de la actual Colombia con una fuerza aterradora: 186 barcos y casi 30.000 hombres. Era una flota superior a la Gran Armada de Felipe II. Para defender la llave de América, Lezo solo contaba con 6 navíos y apenas 3.000 hombres (entre ellos, valientes compañías de flecheros indígenas y milicias locales).
Vernon estaba tan seguro de su victoria que mandó acuñar monedas por adelantado en Londres donde se leía: “El orgullo español humillado por el almirante Vernon”. En ellas se veía a un Blas de Lezo arrodillado entregando su espada. Esa moneda es hoy el monumento al mayor ridículo histórico de Gran Bretaña.
Lezo utilizó la guerra de guerrillas naval, hundió barcos propios para bloquear canales, construyó trincheras en zigzag y, en un golpe de genio, cavó un foso alrededor del Fuerte de San Felipe. Cuando los ingleses intentaron asaltar los muros con sus escalas, descubrieron con horror que estas eran cortas porque no habían contado con la profundidad del foso. Bajo el fuego español, la carnicería fue total.

El “Ingenio del Mediohombre”: La trampa mortal de San Felipe de Barajas
La victoria de Lezo no fue solo cuestión de valor, sino de una superioridad intelectual aplastante. Mientras Vernon confiaba en la fuerza bruta de sus 2.000 cañones, Lezo jugaba al ajedrez con la geografía de Cartagena:
- La trampa de las escalas: Es el error más famoso de la historia militar británica. Lezo ordenó cavar un foso profundo al pie de las murallas del Castillo de San Felipe la noche antes del asalto. Cuando los “casacas rojas” llegaron con sus escalas de asedio (fabricadas para la altura original del muro), descubrieron que estas no llegaban a la parte superior. Quedaron vendidos, a merced del fuego español, mientras intentaban inútilmente subir por muros que les superaban por metros.
- La guerra biológica y el bloqueo: Lezo hundió sus propios barcos (el Galicia, el San Carlos, el San Felipe y el África) en los canales de Bocachica para impedir que los grandes navíos ingleses entraran en la bahía. Esto obligó a Vernon a desembarcar a sus tropas en zonas pantanosas, donde la fiebre amarilla y la malaria diezmaron a los ingleses más rápido que el plomo.

La estocada final: La carta de Lezo a Vernon
Tras la desastrosa retirada británica, donde Vernon perdió más de 10.000 hombres y 50 barcos, el almirante inglés, henchido de soberbia herida, le envió un mensaje a Lezo prometiendo volver: “Hemos decidido retirarnos, pero para volver pronto a esta plaza, después de que nos hayamos reforzado en Jamaica”.
La respuesta de Blas de Lezo es una de las mayores muestras de “flema española” y desprecio al invasor:
“Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque esta solo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres”.
Con esta frase, Lezo no solo se burlaba de la destrucción de la flota británica, sino que condenaba a Vernon al ostracismo. Vernon, efectivamente, nunca volvió, y su carrera quedó sepultada por la vergüenza de haber sido derrotado por un hombre que apenas se mantenía en pie.

3. El muro contra el exterminio anglosajón
Es fundamental entender qué estaba en juego. Si Lezo hubiera caído, el sur de América habría sido anexionado por el Imperio Británico. Basta mirar hacia el norte para entender el destino que les esperaba a los pueblos indígenas:
- El modelo hispánico: Basado en el mestizaje, la evangelización y las Leyes de Indias, que consideraban a los indígenas súbditos de la corona con derechos.
- El modelo anglosajón: Basado en el desplazamiento, el exterminio y la segregación.
Sin Blas de Lezo, hoy no existiría la cultura criolla, ni el sincretismo religioso, ni la riqueza de las lenguas indígenas protegidas por los gramáticos españoles. El sur de América hoy no sería una explosión de color y raza; sería un bloque de habla inglesa donde los pueblos originarios habrían sido confinados a reservas o eliminados, tal como ocurrió en Norteamérica y Australia. Lezo salvó el alma de un continente.
4. El silencio de la Corona: El pago de los reyes
A pesar de salvar el Imperio, Lezo murió poco después de la batalla, pobre y apestado por las intrigas políticas del Virrey Eslava, quien intentó colgarse las medallas del marino. La Corona española, en un alarde de ingratitud que hoy nos abochorna, prohibió incluso que se le erigiera un monumento. Durante siglos, el nombre de Blas de Lezo fue enterrado bajo un silencio administrativo indigno.
Inglaterra, por su parte, impuso una censura de prensa absoluta sobre su derrota en Cartagena de Indias. Fue tal la humillación que se prohibió hablar del tema bajo pena de cárcel.
5. El despertar de un gigante
Durante décadas, Lezo fue el “héroe olvidado”. Ha sido recientemente, gracias al impulso de la sociedad civil, de historiadores independientes y del clamor popular en redes sociales, cuando se le ha devuelto su lugar en el Olimpo español. La estatua en la Plaza de Colón de Madrid es solo un pequeño abono de la inmensa deuda que España tiene con él.
Blas de Lezo representa la España que no se rinde, la que vence a pesar de estar herida y la que, con poco, es capaz de cambiar el rumbo de la humanidad.

El muro de la Hispanidad: Por qué no somos “rubitos de habla inglesa”
- Si Lezo hubiera fallado: Inglaterra habría establecido factorías comerciales y sistemas de segregación racial en toda la costa del Pacífico y el Caribe. El mestizaje, motor de la cultura hispana, habría sido sustituido por el sistema de castas y la aniquilación sistemática de las poblaciones indígenas, tal y como hicieron los británicos en las tierras de los Iroqueses, los Sioux o los Aborígenes australianos.
- El legado: Gracias a Lezo, hoy tenemos universidades en Hispanoamérica que son siglos más antiguas que cualquiera en el norte anglosajón, y una lengua común que une a más de 500 millones de personas. La “raza de bronce” y la cultura criolla son el testamento vivo de la resistencia de este marino vasco.
Conclusión para el lector: Justicia histórica
Blas de Lezo murió de peste poco después, solo y casi en la indigencia, ninguneado por la envidia del Virrey Eslava. No tuvo funeral de Estado ni honores de la Corona en su momento. Pero hoy, en 2026, su figura emerge con más fuerza que nunca.
En InfoHispania no celebramos solo una victoria militar; celebramos el día en que un solo hombre, con la mitad de su cuerpo entregada a la patria, salvó la identidad de todo un continente.
Reflexión final de InfoHispania:
La historia no la escriben solo los vencedores, a veces la escribe el olvido de los malagradecidos. Hoy, desde estas líneas, reivindicamos al hombre que, con medio cuerpo, mantuvo unida a toda una nación a ambos lados del Atlántico. Honor y gloria a Don Blas de Lezo.

