Infohispania.net

Medio independiente de actualidad social y protestas ciudadanas

Memoria Hispánica

ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE (Parte II) (MIV 30/06/2025)

Escrito por Manuel Jesús Iglesias

¿Prefieres escucharlo?:

Problemas durante la construcción del submarino

Vicisitudes, retrasos, sabotajes e infundios durante la construcción del submarino Peral.

Con la aprobación del proyecto y autorización del inicio de las obras de ejecución del submarino, comenzó un proceso que, para Peral, resultó molesto y enmarañado, pues tuvo que soportar por parte de distintas personas, entre las que estaban algunos miembros de la Corporación , reticencias y envidias que, de acuerdo a un plan establecido, los más beligerantes llevaron hasta la difamación hacia su persona y, en lo referente a la construcción del submarino, a la realización de toda serie de trabas, interrupciones y sabotajes.

En un decreto de 20 de abril de 1887, se nombra a Isaac Peral para que dirija la construcción del submarino «con toda urgencia» pero sin desatender sus obligaciones de profesor de la Academia. La obligación de simultanear dos ocupaciones con la «urgencia» que el decreto establece entraña una contradicción.

ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE

Para la adquisición del material, el decreto concede libertad al inventor para asegurar la reserva del proyecto mientras que el pago derivado de tales compras se obliga a través de las Comisiones de Marina existentes en los países correspondientes. Dada la infiltración masónica en tales comisiones, y por tanto la inmoralidad que ello presupone, el conflicto de intereses con el inventor estaba asegurado. La animadversión de los secretarios de las más importantes ―Víctor Concas (de la de Londres) y Segismundo Bermejo (de la de Berlín), en ambos casos al servicio de la masonería― fue notoriamente destructiva. Durante su estancia en Londres, varios miembros de la masonería cercaron al inventor para adquirirle el proyecto, cuya memoria y planos ya habían tenido ocasión de consultar dentro del propio Ministerio de Marina, un delito de traición penado con cadena perpetua y pena capital. Ello propició que el modelo de Nordenfelt presentase una distribución análoga a la del aparato de profundidad de Peral. La conclusión es sencilla: Zaharoff, en connivencia con sus hermanos de logia, con la puesta en práctica del soborno, tenía acceso a los secretos oficiales de los ministerios de Guerra de España.

Tras fracasar los intentos de Thorsten Nordenfelt de hacerse con el proyecto, se habría determinado el futuro del submarino español. Peral se habría grajeado la enemistad de una potente organización que no escamotearía esfuerzos para lograr la destrucción del proyecto. Desacreditar al inventor, promover restricciones de personal asignado a la producción de planos o imponer limitaciones horarias a la construcción fueron algunas de las artimañas utilizadas para dilatar la puesta a punto del prototipo. A pesar de todo y a consecuencia del esfuerzo sobrehumano impuesto por Peral, el 6 de julio, siete meses después de dar comienzo las obras y tras anunciar a la superioridad la inminente terminación de los trabajos, Peral solicita la asignación de la tripulación del torpedero.

Sorprendentemente, el 7 de julio, Víctor Concas cesa como secretario de la Comisión de Marina en Londres para incorporarse como secretario y mano derecha del capitán general Montojo en el Arsenal de la Carraca, donde, tras la botadura, se planea llevar a cabo las pruebas del submarino. Resulta obvio que tal nombramiento, a juzgar por la idiosincrasia del personaje, favorecía ocultos intereses que no eran los del inventor, los de la reina, ni los de España. Desde su nuevo puesto desplegará una intensa actividad difamatoria contra el inventor y su obra, que continuará incluso después del fallecimiento del inventor.

8 septiembre 1888 botadura oficial del submarino

El 16 de agosto se reclama de nuevo la dotación del buque y el 8 de septiembre de 1888 (nueve meses después del inicio de la construcción) se produce la botadura oficial del submarino. Esto contrasta con los más de dos años de facilidades dadas en Francia para la construcción del Gymnote, buque de características sustancialmente inferiores a las del submarino Peral.

De las palabras pronunciadas tras la botadura de este último se deducen varios aspectos a los que conviene hacer mención: la modestia de Isaac Peral, su acentuado patriotismo y su no menos significativa abnegación. Siempre estaba dispuesto a sacrificar su salud y hasta su vida por amor a la patria, nada que ver con la imagen de soberbio, peligroso o subversivo que pretendieron difundir sus enemigos.

ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE

Tras la exitosa botadura, comenzaron las cortapisas y sabotajes al proyecto. Los trabajos de adiestramiento de la tripulación se veían continuamente retrasados debido a las continuas comisiones de servicio a las que se asignaba a los oficiales.

Hubo sabotajes materiales de varios tipos: juntas que no sellaban departamentos presuntamente estancos, ausencia de remaches, tuberías obstruidas y destrozos de pernos de cogida de las hélices del sistema de inmersión. Todo ello hace pensar que Zaharoff o su fraternidad masónica estaban detrás de estos boicots, ya que tenían acceso libre a las instalaciones y al dique de ubicación del prototipo, a pesar del carácter secreto del proyecto. El resultado no solo fue el retraso en la ejecución del proyecto, sino también una merma de las características de maniobrabilidad del buque.

A pesar de todas las dificultades, el ingenio y la capacidad de trabajo del inventor permitieron que el submarino estuviera listo para comenzar las pruebas el 19 de diciembre de 1888.

La masonería sigue con sus intentos de acoso al proyecto

Los hermanos masones continuaron con los intentos de acoso y derribo al proyecto, esta vez utilizando libelos folletinescos editados por jefes en activo de la Armada y destinados a crear un estado de opinión adverso al proyecto y a desprestigiar a su inventor. Así, el capitán de fragata Emilio Ruiz del Árbol, que había sido, poco tiempo atrás, agregado naval de los Estados Unidos, y quien se demostraría, al inicio de la guerra, en 1898, desertor y traidor a los intereses de España, publicaba una traducción y adaptación de un librito escrito en 1886 por el danés G. W. Hovgaard referente a buques Nordenfelt como si resultase de aplicación al submarino Peral. Un panfleto que, cumpliendo el propósito del descrédito, al recoger una mera opinión sin fundamento, resultaba una majadería.

ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE

Lo verdaderamente trascendente y vergonzoso del asunto es que no, solo no se tomaron acciones disciplinarias contra el panfletista, sino que también se le ascendió a secretario del ministro Rafael Rodríguez Arias ―contrario, junto con Beránger, por intereses de la «fraternidad», a que el éxito del invento de Peral pudiese contribuir a dotar de unidades tan innovadoras a la Armada― y del Consejo Supremo de Guerra y Marina , encargado de emitir el informe definitivo sobre el proyecto del submarino.

Un rasgo común a todos estos enemigos, nada espontáneos, son sus relaciones con poderosos grupos de interés, desconocidos entonces para el gran público pero que se han ido despejando con el tiempo. Ello, sin duda, explica por qué se atrevían a infringir abierta e impunemente las disposiciones del Gobierno. Esto no es nada que no nos sea familiar en los tiempos que corren del siglo XXI.

Con la publicación, en la Revista General de Marina, de artículos sesgados que se hacían eco de lo previamente publicado en La Gaceta Industrial, se establece un antes y un después en el tratamiento del proyecto del submarino por parte de las fuerzas hostiles. Ahora quedaba claro que un sector de la Armada, minoritario, pero con suficiente poder, había declarado la guerra al submarino. La sintonía de dicho sector con los intereses del poderoso trust de la industria militar británica, por un lado, y con los de potencias navales extranjeras, por otro, era absoluta. Eran colaboradores de la industria militar británica Víctor Concas y Francisco Chacón, agentes de Zaharoff, quienes, con el objetivo de desprestigiar al inventor, no dudaron en desacreditar la Revista General de Marina promoviendo la publicación de pasquines acientíficos y contradictorios desde un punto de vista técnico. El propio director de la revista, Luis Martínez de Arce, no tiene inconveniente en infringir los estatutos de la misma con la publicación de tales artículos, ni tampoco le duelen prendas en rechazar la publicación de la réplica de Peral a las falacias e inexactitudes contenidas en lo publicado. Ni al director de la revista ni al propio ministro Rodríguez Arias parece importarles la conculcación del secreto militar con el contenido de ciertas publicaciones. Les resulta más importante intentar reprender a un oficial que ha osado afrontar el desagravio con explicaciones científicas que desmontaban el libelo.

ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE

Entre tanto, se le requerían al inventor continuos informes, provisión de planos y las modificaciones en la memoria del proyecto a que hubieran dado lugar las distintas pruebas. Con todo ello se cometía una manifiesta infracción de la real orden que prescribía el secreto militar. ¿Quiénes podían estar interesados en conocer los aspectos esenciales del proyecto y con qué objeto?

Con ello, las dilaciones en el calendario de pruebas se ampliaban, lo que servía para que los detractores del proyecto encizañaran la opinión pública.

Fuente: Javier Sanmateo Isaac-Peral, El submarino Peral. De la gloria a la traición, 2.ª edición, Mandala Ediciones, Madrid, 2019 .

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *