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ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE (Parte I) (MIV 22/06/2025)

Escrito por Manuel Jesús Iglesias

En esta ocasión vamos a adentrarnos de un modo exhaustivo, dividido en cinco partes, sobre la vida y obra de Isaac Peral. Una historia impresionante que no te puedes perder.

¿Quieres escucharlo?:

Un adelantado a su tiempo que creó una nueva arma que cambió para siempre el concepto de guerra naval.

Isaac Peral y Caballero nació en el seno de una familia numerosa. Era el segundo de tres varones, heredó de su padre el carácter enérgico y fue formado por los dos progenitores en el amor a su patria, a la religión y a la milicia. A lo largo de su corta pero intensa vida demostró una excelente disposición para el estudio y las ciencias experimentales, que constituían su vocación. No obstante, dicha disposición siempre estuvo subordinada a un ideal más alto para él: la devoción por España y por su querida Armada, así como su sentido caballeresco de la vida, en el sentido estricto del término «caballero», que se entronca en el ideal religioso y de servicio al bien común.

ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE

Isaac peral, la persona que se adelantó a su tiempo

Nos encontramos ante una persona que, por una parte, era un adelantado a su tiempo y creó una nueva arma que cambió para siempre el concepto de guerra naval, y, por otra, se mantuvo apegado a una forma de entender la vida más cercana a la de los españoles del siglo XVI que a los de su propia época .

Tras su muerte, por medio de un fingido apoyo a su ideario, la masonería intentó apropiarse del prestigio y la reputación de Isaac Peral, otra manipulación histórica más de aquellas a las que la secta nos tiene tan acostumbrados, como ocurriera 10 años antes (en 1883) con la de Casto Méndez Núñez, modelo de virtudes castrenses y excepcionales dotes de mando, avezado lobo de mar, que participó en la batalla del Callao, en la que fue herido, y murió poco después de regresar a España. Poco antes, en 1868, había tenido éxito la revolución de tinte masónico conocida como «la Gloriosa», nombre que recordaba sospechosamente la homónima que desterró el catolicismo y apuntaló de forma definitiva la Reforma protestante en Inglaterra (en 1688; obsérvese que los años de la fecha de ambas Gloriosas contienen las mismas cifras, pero dispuestas en distinto orden). Para lograr ese rapto reputacional a que nos referimos, el ministro de Marina, Rafael Rodríguez Arias, dispuso el traslado de los restos mortales de Méndez Núñez al Panteón de Marinos Ilustres, donde se realizó su enterramiento en un monumento funerario modelado con simbología masónica. En el caso de Peral, ello no fue posible por la oposición de la familia, y sus restos permanecen en el cementerio de Cartagena.

ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE

Tal y como ocurriera con otros personajes ilustres de la historia de España, como Ramón y Cajal o el mismo Francisco Franco, la masonería ha querido siempre tener la última palabra en el funeral, enterramiento o diseño del sepulcro de los más grandes de España, todo en aras de conseguir un falsario apoyo a su ideario, al que tales «prohombres» siempre han mostrado indiferencia, rechazo o aversión. En este sentido, esta actuación de la logia se puede entender como una suerte de venganza hacia tan ilustres personalidades, una venganza fruto de un despecho inconmensurable, algo, por lo demás, muy corriente en los usos y costumbres de la secta.

Desde Filipinas a San Fernando

Con la llegada de la Restauración, los gobernantes postergaron el interés nacional y se supeditó todo al objetivo de consolidar fidelidades, comprar voluntades y alcanzar, aunque fuera de forma artificial, un precario equilibrio. Este periodo fue una tregua criminal entre las dos Españas que se sustentó exclusivamente en la satisfacción del mutuo interés de las élites políticas y de las oligarquías que las respaldaban. La cuadrilla que sobrevivió y acató la nueva situación, acaudillada por Cánovas, se arrojó sin mucho disimulo al enriquecimiento personal, y al de sus familiares y protegidos, a cargo de los recursos nacionales y convirtiendo al Estado en una lonja de compra de favores. Cánovas creó, por tanto, un Estado que podríamos definir como carroñero, en el que las élites se olvidaron del desarrollo del progreso de la nación y del bien común, y se conformaron con esquilmar los recursos y malvenderlos a los especuladores extranjeros a cambio de su propio lucro. Se limitaron a emprender negocios especulativos a costa de los contribuyentes y a frenar el desarrollo de la tecnología española en beneficio de la extranjera, lo que conllevó rápidas pero miopes ganancias para ellos y un empobrecimiento sistemático para el resto de la nación. Solo hay que echar un vistazo a los distintos Gobiernos de la Restauración a partir de 1877 para ver que los grandes presupuestos del Estado eran absorbidos por el desarrollo del Plan General de Carreteras y la Ley de Ferrocarriles, con una deuda que llegó al 30 % del PIB. Empresas como MZA, integrada mayoritariamente por los Rothschild desde 1856 a 1935, mantuvo en su Consejo de Administración 13 ministros de Hacienda, 9 ministros de Fomento y 3 presidentes de Gobierno.

ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE

A su regreso a San Fernando, tras su estancia en Filipinas, el director del Observatorio y de la Academia de Ampliación le reclama para que se haga cargo de las cátedras de Física, Química y Alemán. Desde principios de 1883 compagina sus obligaciones militares con clases de geometría a los aspirantes a la Escuela Naval. A los efectos, confeccionó un manual que la propia Academia designó libro de texto.

En 1884 se suspende el ingreso en las diferentes escuelas y academias de la Armada debido a la reducción de buques. Tras ello se reorganizan las instituciones docentes de la Armada y se crea un nuevo plan de estudios destinado a que la Academia sea la que forme a los ingenieros constructores de barcos, mecánicos, artilleros, astrónomos e hidrógrafos. A Peral se le confía la cátedra de Física. Aprovecha la oportunidad que le ofrece el acceso al Observatorio para profundizar en sus conocimientos de Astronomía. Fruto de ello, redacta un tratado sobre la Luna y sus condiciones geográficas y meteorológicas, sin descuidar sus labores de traducción de las obras del alemán que adquiere Cecilio Pujazón y García para la biblioteca del Observatorio.

Peral y la debilidad de la Marina de Guerra

Peral sabe, por su experiencia, de la debilidad de la Marina de Guerra a la hora de preservar los restos de las provincias de ultramar. Conoce incluso la dificultad para defender la integridad del propio territorio nacional. Esta situación tocó fondo en 1884 cuando el ministro de Marina se vio obligado a cerrar la Escuela Naval por falta de barcos. Sobre estas bases nace la idea del submarino que responde a la idea de dar solución al problema de la defensa.

El proyecto del submarino nace en la más absoluta reserva, al ser consciente el inventor de la profunda inmoralidad de los dirigentes del momento. La crisis de las Carolinas, entre España y Alemania, hizo que el proyecto fuera desempolvado. A pesar de que se sintió la guerra muy de cerca, ni el Gobierno ni la oposición aprendieron la lección. Rápidamente se olvidaron de la necesidad del rearme hasta que años después, en la crisis del 98 se volvieron a experimentar problemas similares. ¿No se podía prever el ansia expansionista yanqui a causa de nuestra debilidad?

Sorprende la reivindicación histórica de Cánovas o Sagasta, honrados con calles en algunas ciudades de España, incluso adornados con la catalogación de estadistas con las mejores virtudes políticas cuando en la práctica fueron personajes mediocres supeditados a intereses ajenos, contrarios a los españoles, por no definirlos directamente como «traidores».

Isaac Peral sí sacó conclusiones de la crisis y se sintió en la obligación de comunicar a sus superiores su invento. Tras su valoración por los profesores del centro (Pujazón y Viniegra), el 9 de septiembre de 1885 se hace oficial el comunicado al ministro Manuel Pezuela de la viabilidad del proyecto de una nueva arma de guerra. El 24 de septiembre, tras el análisis pertinente, el ingeniero jefe de primera clase Gustavo Fernández y el teniente de navío de primera clase Federico Ardois emiten un informe favorable para la realización de pruebas preliminares.

ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE

Nos encontramos ante el primer submarino de la historia, el primero que navegó en mar abierto sumergido a diez metros de profundidad y que mantuvo la cota y la horizontalidad con rumbo fijo. Asimismo, fue el primero en disparar torpedos y en emerger en el punto exacto previamente acorado. Nunca antes se habían realizado pruebas que se pudieran comparar a las que efectuó el submarino español. De hecho, habrían de pasar más de diez años para que otros submarinos repitieran en mayor o menor medida los resultados que había obtenido Peral. El Holland VI, que en 1900, al entrar en servicio en la Marina de los Estados Unidos, se rebautizó como USS Holland, incorpora gran cantidad de detalles del submarino Peral, detalles que le facilitó Zaharoff, fruto del espionaje y corrupción de políticos y militares españoles adscritos a las diversas logias masónicas de la época. Tras la declaración de ALTO SECRETO MILITAR y siguiendo el dictado de la orden ministerial para comenzar las pruebas preliminares destinadas a la construcción de un prototipo, se procede a realizar la prueba de respiración en celda hermética, que se supera favorablemente sin contratiempos.

Los problemas de índole política acontecen tras el fallecimiento del rey Alfonso XII. A Cánovas lo sustituye el masón Sagasta, y al ministro de Marina Manuel Pezuela, el también masón José María Beránger. No llega este a ministro por méritos como gran marino y destreza profesional. Hacía tiempo que había mutado a «lobo político», tan capaz de traicionar a la causa isabelina, formando parte de la conspiración de Ostende, como de desempeñar la cartera de Marina, ya fuera con la Primera República o con la monarquía borbónica en los distintos Gobiernos de la Restauración. Se trata de un sujeto camaleónico que encuentra acomodo entre personajes tan distintos como el general Prim, el duque de la Torre (general Serrano), Estanislao Figueras, Cánovas o Sagasta. Beránger inició un proceso que desembocará en resultados nefastos para la Marina y para España, proceso que fue una de las principales causas de los desastres navales de Cavite y Santiago de Cuba una década más tarde.

A pesar de que Beránger se inclinaba por una fuerza naval con blindaje ligero, elevada autonomía y mayor velocidad, no se entiende, sino por la existencia de razones ocultas, el retraso sistemático en la construcción del submarino, máxime cuando los postulados de la nueva doctrina naval, de la que Isaac Peral era ferviente partidario, abogaban por el desarrollo del arma submarina como esencial para el ataque de acorazados por su relativa invisibilidad y discreción. Menos aún se entienden las sistemáticas violaciones del secreto militar que se producen mientras Beránger fue ministro de Marina. De poco sirvió el contenido de la Real Orden de 10 de octubre de 1885 que recomendaba que las pruebas se efectuasen con diligencia y conveniente reserva en la difusión de los resultados.

El proyecto del submarino no fue un camino de rosas

Aunque los supuestos científicos del Centro Técnico eran hostiles al proyecto, muy probablemente gracias al exministro Antequera, el Centro Técnico emitió un informe favorable a la realización de la segunda prueba preliminar: verificación funcional del servomotor destinado al control de profundidad. Había pasado un año entre la primera prueba y la autorización de la segunda prueba preliminar. Mientras tanto la construcción del submarino francés seguía a buen ritmo sin requisitos de pruebas ni de informes preliminares.

Transcurrieron más de doce meses entre la primera y la segunda prueba preliminar, durante los cuales, al menos Zaharoff ―agente de Nordenfelt, masón y espía británico― logró introducirse en el Ministerio de Marina y examinar los planos y la memoria del submarino. A tenor del debate en el Centro Técnico, Facultativo y Consultivo de Marina, cabe preguntarse cuántas personas estaban involucradas en el proyecto secreto de construcción del submarino. El propio Hilario Nava, ponente e inspector general de ingenieros, sorprende al difundir aspectos concretos del proyecto de submarino francés que todavía no había sido aprobado por su Ministerio de Marina y que tenía un sospechoso parecido al proyecto español. ¿Cómo un oficial de alto rango español estaba al tanto de un secreto militar francés? ¿Era ello fruto de algún intercambio de información entre ambos ministerios?

ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE

Tras el paripé de la dimisión de Beránger, muy probablemente ideado para que pudieran recuperarlo pocos meses más tarde con Cánovas, pasó a ser ministro de Marina Rafael Rodríguez Arias, masón, como su predecesor, y que provenía del grupo de jefes y oficiales que protagonizaron la Revolución del 68 y que había sido ya ministro de Marina con Sagasta al final del sexenio revolucionario. Conocía el proyecto desde el principio por haber sido capitán general de Cádiz y era hostil a Peral y al submarino, lo que no auguraba un futuro muy prometedor para el proyecto. Confabuló con Beránger, que tanto dentro de la Marina como en medios periodísticos se consideraba que ejercía el poder en su propio beneficio, en el de su partido y en el de la logia .

No faltaron trabas e interrupciones, algunas legítimas, derivadas de la desconfianza que producen las innovaciones revolucionarias, y otras, menos confesables. Ni el ministro Arias ni el presidente Sagasta tenían intención de sacar adelante el proyecto. Se facilitaban acciones para intentar cancelar el proyecto mediante su venta a empresas y corporaciones extranjeras participadas por sir Basil Zaharoff y que, tras negarse Peral a llevar a cabo dichas acciones, se tornaron en retrasos, filtraciones injustificables y sabotajes inconmensurables contra el proyecto de construcción del submarino, al tiempo que se iniciaron en los medios de comunicación operaciones de acoso y derribo contra el inventor. Tras el misterioso nombre de «Zaharoff», se escondía un hombre frío y calculador que logró organizar un poderoso núcleo de políticos, periodistas y altos funcionarios militares españoles, traidores a la patria, que le sirvieron interesadamente en sus mafiosos negocios.

Fuente: Javier Sanmateo Isaac-Peral, El submarino Peral. De la gloria a la traición, 2.ª edición, Mandala Ediciones, Madrid, 2019 .

No te pierdas la segunda parte

2 comentarios en «ISAAC PERAL, UN HOMBRE EXCEPCIONAL EN UNA ESPAÑA DECADENTE (Parte I) (MIV 22/06/2025)»

  • La historia se repite, grandes genios, patriotas hasta la médula, luchando, inventando y evolucionando por el bien de España, pero detrás están los traidores a la patria, los corruptos que tan solo miran por su bien y los poderes que manejan los hilos de los países. La historia no cambia, se repite. Pero es increible que con este acoso y derribo hacia España, aún pueda ser una gran Nación con orgullo y mucho tesón.

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  • Muy ilustrativo y con una alocución muy conseguida para quienes pudieran tener dificultades con su lectura

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